El Ciclón cerró el año con otro festejo: conquistó la Supercopa Paraguay tras un 5-2 vibrante ante General Caballero JLM.

La fiesta azulgrana no se detiene. Apenas unos días después de haber recuperado la corona del Torneo Clausura, Cerro Porteño volvió a levantar un trofeo al imponerse con autoridad por 5-2 a General Caballero JLM en el ueno Defensores del Chaco. El equipo de Jorge Bava arrancó el partido con intensidad, abrió el marcador a los dos minutos y respondió con carácter cada vez que el Rojo intentó complicar la noche, demostrando que llegó a este cierre de temporada con confianza, jerarquía y una identidad futbolística renovada.


General Caballero, que venía de un semestre difícil y que en 2026 jugará en la Intermedia, dio pelea y se adueñó de tramos del partido. Con presión alta y un juego directo, logró empatar dos veces gracias a las intervenciones de Luis Cáceres y Clementino González, empujado por un Teodoro Arce que fue la figura del equipo mallorquino. Sin embargo, cada reacción del Rojo tuvo una respuesta inmediata del Ciclón, que mostró temple para no perder el control del juego, incluso cuando el rival crecía en intensidad.

La noche terminó inclinándose para Cerro a partir del segundo tiempo, cuando Blas Riveros provocó el autogol que devolvió la ventaja y encendió nuevamente el dominio azulgrana. Desde ahí, el desgaste físico hizo mella en el conjunto de Mallorquín y comenzaron a aparecer los espacios para que el ataque cerrista pudiera golpear. Araujo tuvo una ocasión clarísima que se fue alto, pero la sentencia del encuentro llegaría poco después con un contragolpe quirúrgico.

Ignacio Aliseda, acostumbrado a responder en momentos decisivos, firmó el cuarto tanto tras una gran maniobra de Cecilio Domínguez y minutos después devolvió la asistencia para que el propio Cecilio eluda al arquero y coloque el 5-2 definitivo. El cierre dejó a la hinchada en euforia total, celebrando no solo el título, sino el estilo, la contundencia y el carácter con el que el equipo enfrentó un partido que presentó más dificultades de las previstas.

Consagrarse supercampeón representa el broche de oro para un Cerro Porteño que estuvo cuatro años sin títulos y que, en apenas una semana, levantó dos copas fundamentales para reencontrarse con su grandeza. El Ciclón despide el 2025 con una versión convincente, un plantel conectado y una hinchada que vuelve a creer en grande.
