Tras el fallecimiento del Papa Francisco, el Vaticano entró en un nuevo período de Sede Vacante, el tiempo en el que la Santa Sede comienza el proceso para elegir a su sucesor.

Con la muerte del Papa Francisco confirmada este Lunes 21 de Abril, el Vaticano entra oficialmente en período de Sede Vacante, abriendo el camino para la elección del próximo líder de la Iglesia Católica.
Este proceso, lleno de simbolismo, tradición y secreto, despierta el interés del mundo entero.
A continuación, repasamos cómo se elige al nuevo Sumo Pontífice.
¿Qué significa Sede Vacante?
La Sede Vacante es el período que comienza con la muerte (o renuncia) de un Papa.
Durante este tiempo, el Vaticano entra en una especie de pausa institucional: No se toman decisiones relevantes más allá de la organización del funeral y la elección del sucesor.
El gobierno de la Iglesia queda en manos del Colegio Cardenalicio, un grupo de cardenales que prepara el camino hacia el cónclave.
El cónclave: Una elección bajo llave
El término cónclave proviene del latín cum clave (“con llave”), ya que los cardenales se encierran en la Capilla Sixtina hasta que elijan al nuevo Papa.
Solo pueden participar los cardenales menores de 80 años.
Actualmente, unos 140 cardenales están habilitados, pero no todos califican por edad.
Quince días después del fallecimiento del Papa (aunque el período puede extenderse hasta 20 días), comienza el cónclave con una misa en la Basílica de San Pedro, seguida del canto del Veni Creator Spiritus y el inicio formal de las votaciones.
Votación: Reglas estrictas y fumata
Los cardenales realizan hasta cuatro votaciones por día, dos por la mañana y dos por la tarde.
Para que un cardenal sea elegido Papa, necesita el voto favorable de dos tercios de los presentes (alrededor de 94 votos).
Después de cada votación, las papeletas se queman en estufas especiales: Si el humo que sale de la chimenea es negro, no hay nuevo Papa.
Si es blanco, la elección fue exitosa.
Habemus Papam
Una vez elegido, el nuevo Papa debe aceptar el cargo y elegir el nombre con el que será conocido.
Luego, el protodiácono del Colegio Cardenalicio sale al balcón central de la Basílica de San Pedro y anuncia al mundo: “Habemus Papam” (“Tenemos Papa”).
Minutos después, el nuevo pontífice aparece ante la multitud para dar su primera bendición y dirigir sus primeras palabras como líder de más de mil millones de católicos en el mundo.
Un proceso con siglos de historia
Aunque no existen requisitos formales para ser Papa (cualquier varón bautizado podría ser elegido), en la práctica, desde hace siglos el cargo recae en un cardenal.
La tradición, el secretismo y el rito milenario del cónclave hacen de la elección papal uno de los momentos más solemnes e impactantes de la historia contemporánea.
Con el fallecimiento de Francisco, comienza una nueva etapa para la Iglesia Católica.
El mundo ahora espera, una vez más, la señal de humo blanco.
Fuente: La Nación Argentina